Dominando el puerto deportivo, se encuentra esta torre que fue construida entre los años 1554 y 1557, para prevenir a la población de los ataques de los piratas berberiscos que acosaban continuamente nuestras tierras, saqueándolas y causando grandes destrozos y temor en toda la población. El Virrey de Valencia, don Bernardino de Cárdenas, Duque de Maqueda, ordenó la construcción de todo un sistema de torres vigías. Las dotó de cuatro hombres en cada una: dos de a pie y dos de a caballo. Así pues, en el momento en que se divisaba algún barco pirata, los hombres de a caballo cabalgaban rápidamente a avisar a las autoridades cercanas del peligro inmediato, mientras que, los hombres que quedaban en la torre se encargaban, mediante señales de humo por el día y fogatas por la noche, de alertar a las demás torres del avistamiento invasor. Esta torre está construida en forma de cono truncado, su diámetro es de seis metros en la base y cinco en su parte mas alta, la puerta de entrada esta situada en su parte media, por lo que para acceder a ella, era necesario una escalera “de gato” o cuerda. Su interior es macizo desde la base hasta la altura de la puerta y desde ella, se accede hasta la terraza mediante una escalera interior. Fue declarada Bien de Interés Cultural y restaurada en el año 1991.
La Basílica de Nuestra Señora del Socorro es una edificación religiosa que pertenece al estilo artístico denominado barroco valenciano levantino. Su gran tamaño se debe a la voluntad de los Duques de Maqueda-Arcos por construir un templo. La construcción se realizó en distintas fases, comenzando las obras alrededor de la década 1650. En una primera etapa se construyó la nave hasta donde concluyen las capillas. Este periodo acabaría alrededor de 1674, estando al frente de las obras los arquitectos Francesc Verde y Pere Quintana, que fueron los mismos maestros arquitectos que trabajaron en Santa María de Elche. Posteriormente se da un nuevo empuje construyendo la capilla de comunión entre 1722 y 1729, que se sitúa adosada a la cabecera de la iglesia de manera trasversal. El lugar que ocupa la capilla de comunión fue el emplazamiento de la vieja iglesia, que a su vez había sido la mezquita musulmana. Finalmente, entre 1729 y 1737 se concluyen las obras del templo, levantándose la Cúpula y el Campanario por el maestro cantero Lorenzo Chápuli. La forma que tiene el templo es longitudinal y cruciforme, expresión de la arquitectura clásica de la segunda mitad del siglo XVI. Consta de una nave única, para dar sensación de amplitud, sin obstáculos para poder visualizar bien el altar. En los laterales encontramos pequeñas capillas entre contrafuertes que se comunican entre sí para así no interrumpir el oficio religioso. El acceso a estas se hace desde la nave central mediante arcos de medio punto de elevada rosca. Los pilares que separan las capillas están marcados por cruces rojas inscritas en un círculo, símbolo que se realizó durante la última consagración del templo y que reproduce a los doce apóstoles como columnas espirituales de la iglesia. La planta longitudinal tiene una clara relación con el altar mayor que se eleva sobre tres escalones. En él encontramos el retablo mayor, el cual, es de madera en forma semicircular que se adapta al altar. Fue construido en la segunda mitad del siglo XVIII y corresponde al estilo rococó. En el centro del retablo hay una hornacina que alberga la imagen de Ntra. Sra. del Socorro, una escultura de mediados del siglo XX. Las calles laterales contienen hornacinas con las tallas de San Pedro y San Pablo. En el ático podemos observar un relieve de la Gloria, donde el Padre Eterno está emergiendo de una nube rodeada de ángeles-niño y aparece representada la paloma como símbolo del Espíritu Santo. La techumbre está cubierta con bóveda de cañón con lunetos, que son esas pequeñas bóvedas en forma de media luna que se utilizan para dar luz a la bóveda principal. En las pechinas (triángulos curvilíneos que forman el anillo de la cúpula y descansan sobre los arcos), están las representaciones de los cuatro evangelistas con su signo distintivo: Mateo con el Ángel, Marcos con el León, Lucas con el Buey, Juan con el Águila. Dispone de tres portadas de acceso. La portada principal dedicada a la titular de la parroquia, Nuestra Señora del Socorro, cuya autoría se atribuye, según los estudios más modernos, al escultor Juan Antonio Salvatierra, seguidor de Nicolás de Bussi La portada lateral del lado del Evangelio está dedicada a Santa Teresa de Jesús y la puerta del lado de la Epístola a San Juan Bautista. Destacamos: Ángeles, que los encontramos en las 3 fachadas, son intermediarios entre nuestro mundo y el de la divinidad. Frutos, simbolizan la abundancia y dan respuesta al deseo de inmortalidad. Flores constituyen el elemento simbólico más abundante del templo, simboliza la fugacidad de las cosas. Hojas, muy abundantes en la fachada, simbolizan el conjunto de una colectividad, unida en una misma acción y en un mismo pensamiento. El sol y la luna son signos contrarios que representa los conflictos de fuerzas y lo negativo y lo positivo. Las columnas, mascaras, mascarones y querubines, simbolizan que van a proteger de todo aquel que no entre con predisposición de abrirse a la divinidad. La torre simboliza la necesidad de estar vigilando siempre. El diablo simboliza que permaneciendo ciegamente sometido al instinto, se producirá la caída del espíritu. La corona simboliza la recompensa a la prueba de la vida y por tanto una promesa de vida inmortal. La parroquia fue reconocida con la distinción de Basílica Menor por el papa Benedicto XVI mediante bula emitida el 15 de julio de 2006, sumándose a las basílicas de Santa María de Alicante y Santa María de Elche, reconociendo así la importancia e influencia del templo en las celebraciones religiosas, sobre todo las Fiestas Patronales en honor a Ntra. Sra. de las Nieves.
Recibe este nombre de la Antigua Estación de Ferrocarril inaugurada a finales del S. XIX y que mantenía el trazado ferroviario entre Torrevieja y Albatera, actualmente en desuso y reutilizado como vía verde. Esta estación estaba formada por varios edificios, alguno de los cuales ha sido aprovechado para diferentes usos: Museo de la Habanera, Centro de Interpretación de la Industria Salinera y Museo de Historia Natural. Dentro del parque se encuentra el Monumento al Salinero y el Canal del Acequión, realizado en 1482 con el fin de comunicar el mar y la Laguna de Torrevieja. Destaca dentro de su cauce un puente de sillería del S.XV
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A lo largo de la historia estas tierras sufrían numerosos ataques de piratas que desembarcaban en la costa y hacían sus incursiones y saqueos en el interior. Las torres costeras se alzaron precisamente para avisar de la presencia de sus barcos, comunicándose entre sí mediante fogatas y otras señales. Muestra de esta época es la sobria torre costera de la Horadada del siglo XVI de carácter defensivo, localizada entre las playas El Puerto y El Conde. Debe su nombre a los orificios de su interior que servían para comunicar las diferentes estancias. De gran importancia fue la declaración de nuestra torre como BIC (Bien de Interés Cultural) por Disposición Adicional Segunda de la Ley 16/1985, por lo que consideramos que es un verdadero lujo tenerla presidiendo nuestra costa.
Abrió sus puertas en 1994 gracias a depósitos y donaciones de particulares. Aquí se guardan los hallazgos hechos en los yacimientos locales. Este fondo museístico se muestra actualmente en cinco secciones: medio ambiente, fósiles, arqueología, etnología y numismática. Sus exposiciones permiten obtener una imagen global de la evolución de estas tierras en el tiempo, así como de sus recursos. Forma parte también de la exposición permanente del museo el depacho de D. Gratiniano Baches, la primera persona que inicia los estudios arqueológicos en Pilar de la Horadada a principios del siglo pasado.
El Castillo de la Mola está ubicado sobre un pequeño cerro a 360 m. de altitud con relación al mar. Dista 3 km. de la población de Novelda, en dirección noroeste. Fortaleza de origen islámico, fue construída a finales del siglo XII. Su planta es poligonal con ocho cubos cuadrangulares en saliente, de los que actualmente sólo quedan cuatro, dos de ellos enmascarados, con una torre cuadrada en su interior, en la actualidad desmochada, todo ello de fábrica de tapial, sobre base de mampostería. Esta torre exenta tiene 9 m. de lado por 11 de altura, aunque actualmente le falta un piso; cuenta con una sala inferior iluminada por una aspillera. Se entra en la torre por una puerta de medio punto y situada en altura. Tras la conquista cristiana del Castillo por la huestes del Infante Don Alfonso de Castilla, tierras y fortaleza pasaron a la Corona Castellana. Con la firma del Pacto de Elche en 1305, el Castillo y sus dependencias pasan a la Corona Aragonesa, formando parte estas tierras del Reino de Valencia. Es entonces cuando la fortaleza es donada a Doña Blanca d’Anjou, esposa de Jaime II, quien ordena la reconstrucción de sus deteriorados muros, realizándose durante el siglo XIV, una serie de reformas en el recinto fortificado, y construyendo en su flanco noroeste una magnífica torre triangular. La torre de 15 m. de lado por 17 m. de altura no tiene paralelos conocidos hasta la actualidad; es de fábrica de mamposteria, con refuerzo de sillería en las esquinas. Se accede a ella por una puerta de medio punto orientada al noroeste y situada en altura, de fábrica de sillería. Tiene dos plantas y su iluminación interior se realiza a través de varias aspilleras. A mediados del siglo XIV, el rey aragonés Pedro el Ceremonioso, da la tenencia del Castillo a Beltrán du Glesquin, noble bretón venido a la Península Ibérica con las Compañías Blancas, como pago de su ayuda en la Guerra de los Pedros, un año después. En 1367 es vendido a Hugo de Calviley, quien en 1371 lo vende a Mateo de Gornay, señor ya de Novelda. Años más tarde pasa nuevamente a la corona, siendo donado por Pedro IV a su esposa Doña Sibila de Forcia. En 1391, Don Pedro Maza de Lizana, señor de Mogente y Chinosa, compra la Mola a Doña Violante de Bar, constituyéndose en 1448 la Baronía de Novelda. Desde ese momento la Mola formó parte de esta importante casa señorial, hasta la abolición de los señoríos en las primeras décadas del siglo XIX. Desde 1931 está declarado Bien de Interés Cultural. Abierto al público todos los días del año. Entrada gratuita. De lunes a domingos de 10 a 14h y de 16 a 19h. (invierno) De lunes a domingos de 10 a 14h y de 17 a 20h. (verano)
El Clot de Galvany es un Paraje Natural Municipal situado en las partidas rurales de El Altet y Los Balsares dentro del término municipal de Elche, Alicante. Dado su gran valor ambiental ha sido declarado además de Paraje Natural Municipal, Estación Biológica, Lugar de Interés Comunitario (LIC) y Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) en buena parte de su superficie. En sus 366,31 hectáreas se pueden diferenciar varios ecosistemas en los que existe una gran diversidad, tanto de flora como de fauna, de alto valor biológico por su escasez y grado de amenaza. También se puede encontrar afloramientos fósiles y formaciones geológicas de gran interés. Además existen elementos del patrimonio arqueológico y etnográfico. Se trata de una cuenca endorréica rodeada por un conjunto de pequeñas elevaciones y cerrada al mar por un cordón dunar costero. En este medio físico confluyen diversos ecosistemas y ecotonos, es decir, espacios de transición entre los ecosistemas, que generan una gran diversidad biológica. A pesar de las condiciones semiáridas y climáticas (termomediterráneas), se aprecian en un espacio muy pequeño una gran devirsidad geológica, una importante variedad de suelos, una gran biodiversidad y un rico patrimonio paleontológico, geológico y antrópico.
En el siglo XIX se construyó lo que después fue conocido como Escalera de la Reina. Fue construida para que la reina Isabel II accediera a la ciudad por esa escalinata. Se encuentra situada en el puerto deportivo, frente al edificio Carbonell y en frente se sitúa la Estatua de Ícaro, una moderna interpretación del mito de Ícaro.
En el rincón Hernandiano se encuentra la casa donde vivió el poeta Miguel Hernández con su familia. Nos la descubre su bonita fachada, pintada a la forma tradicional con zócalo gris, recercado de puertas y ventanas en ocre oscuro y pared en ocre claro. En el interior el visitante puede rememorar momentos de la vida del poeta a través de sus estancias: la habitación de Miguel, la cocina, el patio con el cobertizo para las cabras y el huerto, en el que se encuentra la famosa Higuera que tantas veces le inspiro en sus primeros versos.
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