La torre del moro o del Cabo Cervera es una torre de vigilancia costera construida en una colina situada sobre el cabo Cervera en Torrevieja, España. Se encuentra situada en el cabo Cervera a unos cinco kilómetros del centro de Torrevieja en la carretera costera con dirección a La Mata y a unos cien metros de la costa. Su planta es circular, con forma trococónica y está construida con mampostería. Ha sufrido diversas reparaciones a lo largo de la historia, entre las dos últimas destacan: la realizada en 1960 y otra en 1994. La primera se corresponde en mayor medida con la construcción original, disponía de una escalera espiral hasta alcanzar su parte alta. En la restauración de 1994 se modifican los restos anteriores y se construye una torre almenada en la que destaca el escudo de la ciudad de Torrevieja.1 Está declarada como Bien de interés cultural en 1985.
La Torreta de Elda es una edificación defensiva medieval situada en el término del municipio de Elda, en la provincia de Alicante. Está considerada como Bien de Interés Cultural. Se encuentra a una altura de 550 metros y es una torre rectangular con cuatro anexos, también rectangulares. La fecha de construcción se calcula entre finales del siglo XIV y principios del XV. Su objetivo respondía a la ubicación fronteriza entre los reinos de Castilla y Valencia. En concreto, la torreta protegía el camino entre Elda y Sax, así como el camino de La Noguera, que enfila hacia Petrel. Se documenta que en 1386, la señora de Elda, Sibila de Forcia, pidió a Pedro IV de Aragón un servicio de vigilancia y aduana. Su uso continuado se recoge en un documento de 1494 entre el Condado de Cocentaina y el Obispado de Cartagena, en el que se cita la Torreta como posesión del entonces señor de Elda, Juan Roig de Corella. En diciembre de 1705, se empleó la Torreta para vigilancia militar, en el contexto de la Guerra de Sucesión. Después de la Guerra de la Independencia perdió su función y fue abandonada.
La Villa de Xàbia estuvo protegida y rodeada de murallas hasta 1874, año que marca el definitivo derribo de los muros defensivos que circunvalaban las actuales rondas. Muchos años antes, desde principios del siglo XIV, el primitivo núcleo urbano de Xàbia contaba con un cerramiento defensivo del cual apenas quedan evidencias. Los restos aparecidos en este sector de la avenida Príncipe de Asturias, antigua ronda conocida como “muralla de arriba”, corresponden al muro y tres contrafuertes ataludados que formaban una especie de barbacana o antemuro. Este elemento defensivo fue construido a principios del siglo XIX, probablemente cuando se abrió el Portal Nou (18 de mayo de 1805), o tal vez como consecuencia de la guerra de Napoleón. Estos paramentos, que solo conservaban unos 40/50 cm. de altura, están hechos con una mampostería de piedra calcárea trabada con mortero de cal, que utiliza los bloques de tosca en la parte frontal de los contrafuertes ataludados. La intervención arquitectónica actual ha consistido en consolidar y proteger la obra original, alzando los paramentos unos 60 cm. para hacerlos más visibles.
Es uno de los pocos testimonios que se ha conservado de las murallas medievales que se construyeron alrededor de La Vila, o primer recinto del Alcoy medieval, cuya construcción se llevó a cabo a lo largo de la segunda mitad del siglo XIII. La torre presenta su basamento, la puerta de ingreso y las esquinas con sillares de piedra, y en su construcción también se empleó el tapial. Rehabilitada en el año 2002, su situación estratégica permite un amplio dominio visual sobre el río Riquer y la partida dels Tints.
Se trata de una lujosa villa romana de carácter señorial construida en el siglo IV d.C. Presenta un patio peristilo de grandes dimensiones rodeado por un amplio corredor que da acceso a siete estancias -triclinium (comedor), oecus (salón) y cubicula (habitaciones)- decoradas con mosaicos geométricos policromos y pinturas murales. Esta mansión debió ser la residencia de una familia rica que desarrollaba su actividad en el Portus Illicitanus. Como el resto de personas adineradas de su época, daban una gran importancia a la decoración de las habitaciones con pinturas y mosaicos utilizando materiales como el mármol, el alabastro. Para evitar la oscuridad de las noches, alumbraban la casa con lámparas de aceite (candiles de barro o de bronce). Debido a su sentido religioso, en la vivienda destinaban un lugar sagrado donde rendir culto a los dioses, sobre todo a Venus, diosa protectora de los marineros.
Las personas que visiten el Castell de Castalla descubrirán una de las principales, y mejor conservadas, fortificaciones de la provincia de Alicante; que a su vez forma parte del Conjunto Patrimonial del Castell de Castalla. El castillo, declarado BIC con la categoría de Monumento, posee tres partes que permiten conocer la evolución de la fortificación (levantada en el siglo XI por los musulmanes y reformada profundamente en los siglos XIV y XV por los cristianos); así como quienes fueron los primeros pobladores del cerro sobre el que hoy se asienta el castillo (ocupado desde el II milenio a.C.). Éstas partes son: el Palau, al que se accede a través de un intrincado sistema defensivo; el Pati d’Armes con sus lienzos de muralla, estancias y el aljibe en muy buen estado de conservación original; y la Torre Grossa, desde la que se contemplan espectaculares vistas de la Foia de Castalla y las sierras que la envuelve. En el castillo se han encontrado asentamientos del Neolítico, la Edad de Bronce, ibéricos, romanos y árabes; históricamente, el castillo ha constituido el núcleo principal en torno al cual se iban aglutinando las viviendas de la ciudad amullarada. Jaime I de Aragón tomó el castillo a los árabes tras la conquista de Biar y lo integró al Reino de Valencia en el tratado de Almizra (1244), Castalla se encontraba en zona fronteriza con Castilla. Por esto mismo, se inició la reconstrucción del castillo y se consagró la primera iglesia en el lugar donde se encuentra la actual Ermita de la Sangre. Desde su conquista, Castalla fue adjudicada como propiedad señorial. En el año 1336, el rey Pedro IV de Aragón lo convirtió en propiedad de la Corona. En el año 1362 fue creada la baronía de Castalla, que fue donada a Don Ramón de Vilanova. El castillo fue heredado en el año 1729 por el marqués de Dos Aguas, hasta que en el año 1989 pasó a ser de propiedad municipal. Durante la Guerra de Sucesión, Castalla y toda la comarca tomaron partido por el bando borbónico, y fruto de ello fue que, terminada la guerra, Felipe V le concediera una serie de privilegios y el título de "Muy Noble, Fiel y Leal". Durante la Guerra de Independencia, tuvieron lugar en Castalla dos importantes acciones militares. La primera, que tuvo lugar en 1812, fue una gran derrota para el ejército español, y provocó la conquista de la ciudad por parte del ejército francés. Sin embargo, la segunda batalla, que tuvo lugar el 13 de abril de 1813, fue un gran triunfo para el bando español al ser derrotadas las tropas francesas del general Suchet. En 1890, la reina regente María Cristina le otorgó a la villa de Castalla el título de Ciudad. Horarios: Visitas guiadas: Enero-abril: martes - viernes 16:30 h. Sábados, domingos y festivos 12:30 h. Abril-septiembre: martes - viernes 17:00 h. Sábados y domingos 12:30 h. Además, los domingos de mayo a junio una visita a las 11:00 h. Mayo-septiembre: Visitas nocturnas viernes y sábados a las 22:00 h. y 23:55 h. Julio y agosto: a las 11:30 h. Octubre-diciembre: Martes-viernes 16:30 h. Sábados, domingo y festivos 12:30 h. Precio: 3€; 2€ para jubilados, Carnet Jove, estudiantes, grupos (30 p). Gratis hasta los 8 años. Todas las visitas se harán previa reserva en la oficina de turismo: 966561018. Los grupos (30 p) pueden realizar su visita cualquier día y hora previa reserva en la oficina de turism
Los molinos de “les Planes” reinaron en este mirador desde aquella primera construcción en el siglo XIV. Le siguieron años después otras diez torres, cuyos restos, ahora sin aspas ni cubierta, todavía pueden observarse en tan singular rincón del litoral, aunque en diferentes niveles de conservación. Molinos que tuvieron que hacerse con las acometidas del “llebeig”, el viento del sudoeste que, de manera casi constante, sopla en el Trencall de la Plana. Los molinos, hoy ya en desuso, incorporaron robustos mecanismos de madera de carrasca que hacían mover las pesadas muelas circulares de piedra.
En el año 1256 se fecha la fundación cristiana de la Villa de Alcoy, y a partir de 1305 tuvo su primer ensanche urbano o arrabal que en el siglo XIV se denominó Pobla Nova de Sant Jordi o Vilanova d’Alcoi. El Raval Vell quedó defendido por una muralla y varias torres, de las que se han conservado los restos de las denominadas Torre de l’Andana (en la Placeta de les Xiques), Torre de N’Aiça y Torre-portal de Riquer, que era al mismo tiempo la puerta de acceso a la población por el antiguo camino de Castilla o de Madrid. A inicios del siglo XVIII, con ocasión de la Guerra de Sucesión, se construyó un baluarte junto a la Torre de N’Aiça. Años más tarde, las torres se adaptaron para viviendas y sobre la muralla de la calle de la Puríssima se abrió una puerta más amplia –denominada Arc de Sant Roc–, para permitir el acceso de carruajes a través de la calle de Sant Roc.
precioso rincón y muy original
Vivienda construida en 1873 por encargo del industrial Rigoberto Albors Monllor, quien donó al municipio parte de los terrenos que hoy ocupa el Parterre o Plaça del Pintor Gisbert. La edificación de esta casa coincide con el inicio de la revuelta obrera conocida con el nombre de “El Petrolio”, de trágicas consecuencias, que pretendía mejoras salariales y de las condiciones laborales. De estilo clasicista y ecléctico, consta de semisótano, buhardilla y tres plantas, destacando el gran balcón con balaustrada de piedra y una prominente cornisa con balaustrada y reloj central.
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