Entre los siglos XIII y XIV se amuralla la alquería de Calp para protegerla de los ataques musulmanes. Su situación costanera hizo que la población sufriera continuos ataques de piratas, por lo que en el s. XVI Carlos V ordenó que se reparasen dichas murallas. Los vecinos accedían a la ciudadela a través de un único portal denominado “El Portalet”. El más duro de los ataques tuvo lugar en 1637. Los piratas berberiscos invadieron la villa sin ser vistos. Los centinelas dormían y saltaron las murallas utilizando escaleras. Durante ese ataque tomaron cautivos prácticamente a todos los calpinos. Otro de los ataques más importante que sufrió la villa, y que da origen a sus fiestas patronales, fue el acontecido el 22 de octubre de 1744. Tras este asalto pirata se inició un proyecto para fortificar la villa, y se construye una segunda muralla, que rodea el arrabal y la vieja ciudadela. El “Torreó de la Peça” debe su nombre a un fortín derribado en el s. XX que en su día tenía una pieza de artillería.
De mediados del s. XIX data la Finca rústica Villa Marco que tuvo gran importancia en la zona agrícola conocida como Huerta de Alicante. A principios del s.XX adquirió carácter residencial y se la dotó del estilo modernista con curiosas influencias del arte colonial francés que la diferencian del resto de fincas que aún se conservan en la comarca. Sus bellos jardines de inspiración versallesca fueron creados a principios del siglo XX bajo los auspicios de Renato Bardin, cónsul honorario de Francia y dueño de la finca en aquel entonces. Convenientemente cuidados a lo largo de su historia, han sufrido algunas modificaciones respetando sin embargo su morfología original. La zona ajardinada rodea la casa surcada por varios paseos flanqueados por copas y jarrones de estilo clasicista. El jardín puede dividirse en cinco zonas: el "jardín árabe" (utilizado como huerta originariamente), el denominado "jardín histórico", donde se encuentran los ejemplares de mayor envergadura, el "jardín de acceso" que enmarcaba la entrada de carruajes, un pequeño "jardín mediterráneo" (con plantas autóctonas) y una gran pinada que representa un "bosque mediterráneo". Los jardines albergan dos esculturas del célebre artista alicantino Vicente Bañuls: "La Noche" y "La Marsellesa".
Obra del escultor alicantino Arcadi Blasco, construido en 1990, y que destaca por su singularidad arquitectónica. Consta de dos partes, una en tierra, que simboliza una barca, y la otra mar adentro (actualmente sobre la arena de la playa), que simboliza un faro (o mástil). Homenaje a los hombres de la mar, representa la unión y dependencia que nuestra población y sus gentes tienen históricamente con la mar, vital para la vida y economía de El Campello durante décadas
La Granadella está situada en la zona más meridional de Xàbia y disfruta de su propia historia con la construcción Castell de la Granadella, pequeña fortificación construida en el siglo XVIII, con el paramento exterior forrado de piedra tosca y que estuvo ocupada por una guarnición de tres hombres y dos cañones de bronce.
Extenso espacio de hormigón y granito creado entre 1992 y 1995 por el arquitecto e ingeniero valenciano Santiago Calatrava simulando el esqueleto de un animal de grandes dimensiones. Inaugurada en el año 1997, ha albergado numerosas actividades de carácter cultural y social. La bóveda de esta sala subterránea, de un blanco inmaculado, es una sucesión de arcos parabólicos, motivo habitual en Calatrava. El acceso se realiza por la Plaça d’Espanya a través de un sistema hidráulico de puertas que dan acceso a dos escaleras disimuladas por trampillas. Una vez en su interior, la entrada principal nos transporta a la cola del animal, y el extremo opuesto, a la cabeza. Entre las características de este espacio destaca la luz natural que se infiltra desde el techo y su disposición en paralelo con respecto a la Plaça d’Espanya, respetando incluso la leve inclinación de la superficie.
En el año 1256 se fecha la fundación cristiana de la Villa de Alcoy, y a partir de 1305 tuvo su primer ensanche urbano o arrabal que en el siglo XIV se denominó Pobla Nova de Sant Jordi o Vilanova d’Alcoi. El Raval Vell quedó defendido por una muralla y varias torres, de las que se han conservado los restos de las denominadas Torre de l’Andana (en la Placeta de les Xiques), Torre de N’Aiça y Torre-portal de Riquer, que era al mismo tiempo la puerta de acceso a la población por el antiguo camino de Castilla o de Madrid. A inicios del siglo XVIII, con ocasión de la Guerra de Sucesión, se construyó un baluarte junto a la Torre de N’Aiça. Años más tarde, las torres se adaptaron para viviendas y sobre la muralla de la calle de la Puríssima se abrió una puerta más amplia –denominada Arc de Sant Roc–, para permitir el acceso de carruajes a través de la calle de Sant Roc.
Vivienda construida en 1873 por encargo del industrial Rigoberto Albors Monllor, quien donó al municipio parte de los terrenos que hoy ocupa el Parterre o Plaça del Pintor Gisbert. La edificación de esta casa coincide con el inicio de la revuelta obrera conocida con el nombre de “El Petrolio”, de trágicas consecuencias, que pretendía mejoras salariales y de las condiciones laborales. De estilo clasicista y ecléctico, consta de semisótano, buhardilla y tres plantas, destacando el gran balcón con balaustrada de piedra y una prominente cornisa con balaustrada y reloj central.
Día a día, como celoso guardián del pueblo, con el vibrante sonar de su campana, que cala en nuestras mentes imprimiendo nueva fuerza y esencia, nos recuerda incesante el momento del trabajo, medios de transformación, maduración y progreso. Su historia se remonta a 1887, siendo alcalde D. Francisco Rico Lucas, cuando se acuerda pedir un proyecto para una torre a los arquitectos de Alicante D. José Guardiola Picó y D. Enrique Sánchez Sedeño. En 1889 se compra en Madrid un reloj nuevo, por 11.000 ptas. (el actual), que se compondría de maquinaria, tres campanas (una clásica grande, y dos más pequeñas semiesféricas), cuatro esferas, las pesas para la cuerda y un campanil forjado para su sostén. Se le da cuerda con una manivela, haciendo subir las pesas que cuelgan de sendos cables de cuerda (como se hace con un cucú). Las pesas son tres: de 500, 200 y 100 kilos; la grande es para las horas, la mediana para los cuartos, y la menor mantiene el reloj en marcha.
Los molinos de “les Planes” reinaron en este mirador desde aquella primera construcción en el siglo XIV. Le siguieron años después otras diez torres, cuyos restos, ahora sin aspas ni cubierta, todavía pueden observarse en tan singular rincón del litoral, aunque en diferentes niveles de conservación. Molinos que tuvieron que hacerse con las acometidas del “llebeig”, el viento del sudoeste que, de manera casi constante, sopla en el Trencall de la Plana. Los molinos, hoy ya en desuso, incorporaron robustos mecanismos de madera de carrasca que hacían mover las pesadas muelas circulares de piedra.
Es uno de los pocos testimonios que se ha conservado de las murallas medievales que se construyeron alrededor de La Vila, o primer recinto del Alcoy medieval, cuya construcción se llevó a cabo a lo largo de la segunda mitad del siglo XIII. La torre presenta su basamento, la puerta de ingreso y las esquinas con sillares de piedra, y en su construcción también se empleó el tapial. Rehabilitada en el año 2002, su situación estratégica permite un amplio dominio visual sobre el río Riquer y la partida dels Tints.
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